lunes, 28 de noviembre de 2011

No es lo mismo, Alejandro Sanz, 2003


A menudo, la falta de presencia de un grupo o cantante en este blog se debe a motivos de mero descuido, o de excesiva pasión por otros a los que sigo mucho más. Sin embargo, no me duele decir que, en algunas ocasiones, dicha ausencia temporal se debe a que, sinceramente, no me mata el fulano o pengano de turno en términos generales.
Como cualquier otro hijo de vecino, sé de la existencia de Alejandro Sanz desde su misma génesis musical, cuando se convirtió en súbito ídolo de adolescentes en los nacientes noventa. Por entonces, yo ya había escogido mi camino -equivocado o no- en lo que respecta a las corcheas y semicorcheas, y Sanz quedaba netamente fuera. 

Con los años, fue adaptando su estilo a aires latinos y flamencos que empezaban a sonar mejor, pero aún así, seguía en una órbita cinco galaxias más allá de la mía, que se mantenía en los a veces extraños parámetros que podéis empezar a ir intuyendo si habéis seguido los más diversos posts.
Por supuesto, la edad es un factor positivo en lo que a amplitud de horizontes se refiere y, en mi caso, poco a poco fui mejorando los míos. Entre esto, y que ¡sorpresa! Alejandro Sanz lanzaba en 2003 un single que, de repente, parecía encajar perfectamente en lo que este tío raro (pero cada vez menos) escuchaba en sus ratos libres. 

No es lo mismo es una gran canción con un cierto mensaje social que se convirtió en una de las triunfadoras de la música latina, con un puesto 3 en el Billboard norteamericano del ramo, y diversos premios Grammy. Así que mirad qué bien: encima, me reconcilié con el madrileño por la puerta grande.  




Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.

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